Gerardo Meneses Claros
Soy un contador de historias. Un fabulador que busca en cada situación una posibilidad para narrarles un cuento a los niños. Soy un afortunado. Lo sé. Tengo a mi lado el material que necesito para encontrar las historias: soy maestro de niños en un pueblo, en Pitalito, al sur del Huila.
Danilo danilero, cabeza de velero, mi primer libro, fue una experiencia nacida de la necesidad de darles a los niños una narración que hablara de ellos, de su ambiente, en su propio lenguaje. Y se ganó el premio Fomcultura de literatura infantil, el primero de los premios que hasta hoy he recibido.
Desde entonces, y de eso hace ya unos 16 años, no he parado de escribir, de contarles historias a los niños, de imaginar otros mundos posibles, de re-crear el ya existente, de gozar con sus vivencias, las que luego puedo dejar en cada capítulo terminado.
Luego de ese primer libro vinieron otros: Carmela tiene la rara virtud de leer los sueños, Tato tiene Novia, Un amigo para Alejandro, Lilo Cocodrilo, El Gato Pascuato, Los colores del grillo, La novia de mi hermano, Carmen dijo que sí, entre otros.
Me encanta lo que hago, amo mi oficio. Todos los días, con una absoluta disciplina, dedico una o dos horas a escribir. No es una manía, ni una obligación, ni nada parecido; es un placer, porque de todas las notas que tomo, de todos los apuntes que hago, voy sacando las pequeñas situaciones que se volverán luego las historias completas que, desde aquí, desde Casagrande, envío a mis editores y ellos se encargan de hace llegar a las manos de mis pequeños lectores.